Hay casas que necesitan explicarse y casas que se entienden al entrar. La diferencia rara vez está en la planta: está en cómo la luz señala hacia dónde ir.
Un patio, un lucernario o un doble vano ubicado con precisión reemplaza señalización, circulaciones sobredimensionadas y, sobre todo, muros. La orientación deja de ser un dato técnico y se convierte en el elemento que ordena la jerarquía de todo el proyecto.
La luz es el único material que cambia cada hora y no cuesta nada mantener.
Por eso, cuando evaluamos un activo, visitamos dos veces: una en la mañana y una al final de la tarde. Ninguna fotografía sustituye ese ejercicio.


